
La reforma electoral que impulsa el Gobierno nacional continúa sin avances en el Senado. El oficialismo todavía no logra reunir los apoyos necesarios para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, delegó buena parte de la negociación en la Casa Rosada. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó a cargo de dialogar directamente con los gobernadores, mientras la exministra de Seguridad busca sumar a senadores que no dependen de los mandatarios provinciales.
La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y necesita llegar a 37 votos para aprobar el proyecto. Esa diferencia obliga a negociar con otros bloques, en un escenario marcado por reclamos provinciales y desconfianza política de cara a las elecciones de 2027.
La discusión en el Congreso lleva semanas sin novedades. La última reunión de comisión sobre el proyecto fue el 15 de septiembre, después de cuatro meses sin encuentros. La propuesta oficial plantea eliminar las PASO e incorporar también el debate sobre Ficha Limpia, la iniciativa que restringe las candidaturas de personas con determinadas condenas o situaciones judiciales.
Los bloques aliados prefieren una postura distinta: suspender las primarias en lugar de eliminarlas de forma definitiva, y tratar Ficha Limpia en un proyecto aparte. Esa diferencia de enfoque mantiene frenadas las conversaciones.
Desconfianza con los gobernadores
Otro obstáculo tiene que ver con la relación entre el oficialismo y los gobernadores. Algunos legisladores provinciales temen que La Libertad Avanza presente candidatos propios en sus distritos, incluso en los que los mandatarios acompañaron al Gobierno en votaciones clave.
Un senador radical citó como ejemplo el caso de Lisandro Catalán, exvicejefe de Gabinete, que lanzó su candidatura en Tucumán. Allí, el gobernador peronista Osvaldo Jaldo se había distanciado de su espacio en el Congreso para respaldar iniciativas del oficialismo nacional. Para algunos sectores, ese antecedente alimenta las dudas sobre la posibilidad de sostener acuerdos electorales a futuro.
Las negociaciones también se cruzan con las disputas por las sucesiones provinciales. En Mendoza, el gobernador Alfredo Cornejo no puede ir por la reelección y los libertarios impulsan a Luis Petri, dirigente radical que integra el bloque oficialista y mantiene diferencias con el mandatario provincial.
El Gobierno apuesta ahora a reuniones individuales entre Santilli y los gobernadores, en particular los radicales. Dentro de ese espacio, siete de los diez senadores del bloque responden a los ejecutivos de sus provincias, lo que vuelve clave el diálogo directo con los mandatarios para destrabar los apoyos.
Entre los reclamos de los gobernadores figuran obras públicas, asistencia financiera y garantías sobre el armado de las listas electorales. Cada provincia busca preservar su margen de decisión, mientras la Casa Rosada intenta atar esos acuerdos al respaldo de su agenda de reformas en el Congreso.
El calendario electoral agrega presión a la discusión, ya que los plazos para definir las reglas de los próximos comicios empiezan a acortarse. Por el momento, la reforma sigue sin los consensos necesarios y las PASO permanecen en el centro de una disputa que combina diferencias legislativas, intereses provinciales y estrategias partidarias de cara a 2027.






